DUA e IA: 3 herramientas imprescindibles
3 herramientas de IA que todo docente debería conocer para mejorar la inclusión sin sobrecargarse de trabajo
Marga Gutiérrez
6/30/20263 min leer
Cada vez tenemos aulas más diversas. Alumnado con diferentes ritmos de aprendizaje, distintos niveles lectores, necesidades específicas, intereses muy variados... y, mientras tanto, los docentes seguimos teniendo prácticamente las mismas horas para preparar nuestras clases.
La buena noticia es que hoy contamos con un aliado que puede ayudarnos mucho: la inteligencia artificial.
Pero cuidado. La IA no hace que una actividad sea inclusiva por sí sola. Lo verdaderamente importante sigue siendo el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). La tecnología simplemente nos ayuda a llevarlo a la práctica sin multiplicar nuestro tiempo de trabajo.
Porque, al final, el objetivo no es crear una actividad distinta para cada alumno. El objetivo es diseñar una única propuesta suficientemente flexible para que todos puedan participar.
Y ahí es donde estas tres herramientas pueden marcar la diferencia.
1. Diffit: cuando el problema no es el contenido, sino cómo lo presentamos
Uno de los principios del DUA nos recuerda que no todo el alumnado accede a la información de la misma manera.
Hay quien comprende mejor leyendo.
Otros necesitan apoyos visuales.
Algunos requieren un vocabulario más sencillo.
Y otros necesitan escuchar el texto mientras lo leen.
Si entregamos exactamente el mismo material a toda la clase, probablemente algunos estudiantes encontrarán barreras antes incluso de empezar la actividad.
Aquí es donde Diffit se convierte en una herramienta fantástica.
En apenas unos segundos puede:
adaptar el nivel lector de cualquier texto;
crear glosarios visuales con el vocabulario importante;
generar preguntas de comprensión;
traducir materiales a otros idiomas;
simplificar textos complejos sin perder las ideas principales.
Imagina que estás trabajando la Revolución Francesa en 6.º de Primaria.
Mientras la mayoría del alumnado trabaja con el texto original, un alumno con dislexia puede utilizar una versión más accesible, otro recién llegado puede leerlo en su lengua materna y un tercero puede consultar un glosario con imágenes.
Todos aprenden lo mismo. Simplemente acceden al contenido por caminos diferentes.
Y eso es exactamente lo que persigue el DUA.
2. Book Creator + ElevenLabs: demostrar lo que saben de muchas formas distintas
Durante años hemos identificado aprender con escribir.
Pero escribir bien no siempre significa saber más.
Y escribir con dificultad tampoco significa haber aprendido menos.
Muchos alumnos entienden perfectamente un contenido, pero encuentran enormes barreras cuando llega el momento de expresarlo.
Pensemos en alumnado con disgrafía, dislexia, dificultades motoras o incluso ansiedad ante los exámenes.
¿Por qué obligarles a demostrar siempre lo que saben mediante un texto escrito?
Aquí me gusta combinar dos herramientas.
ElevenLabs permite crear narraciones con voces naturales o grabar explicaciones de forma sencilla.
Book Creator reúne después texto, imágenes, audio y vídeo en un único producto digital.
En lugar de entregar una ficha tradicional, el alumnado puede crear:
un podcast;
un pequeño documental;
un cuento digital;
una presentación narrada;
un libro interactivo.
Lo importante deja de ser la caligrafía. Lo importante pasa a ser el aprendizaje.
3. Curipod: porque nadie aprende si no quiere participar
El tercer principio del DUA habla del compromiso.
En otras palabras:
¿Cómo conseguimos que quieran aprender? La motivación no aparece por arte de magia. Se construye. Y muchas veces desaparece cuando el alumnado tiene miedo a equivocarse delante de toda la clase. Curipod ayuda precisamente a romper esa barrera. Permite crear actividades muy dinámicas donde los alumnos pueden responder mediante:
dibujos;
encuestas;
preguntas abiertas;
nubes de palabras;
pequeñas reflexiones.
Lo mejor es que muchas respuestas pueden ser anónimas. así que el alumnado que normalmente nunca levanta la mano siente que puede participar. Un consejo que utilizo con frecuencia es empezar la clase con una pregunta sencilla relacionada con el tema. En apenas dos minutos puedes descubrir qué sabe realmente el grupo y adaptar tu explicación sobre la marcha. Es una manera muy simple de activar conocimientos previos y conseguir que todos entren en la actividad desde el primer minuto.
La IA no hace milagros. El buen diseño, sí.
Cada semana aparecen nuevas herramientas de inteligencia artificial. Algunas desaparecerán. Otras cambiarán de nombre. Y muchas dejarán de ser gratuitas. Pero el DUA seguirá estando ahí. Porque la inclusión no depende de una aplicación concreta. Depende de cómo diseñamos nuestras propuestas de aprendizaje. La inteligencia artificial simplemente nos ayuda a hacerlo de una forma más rápida, más sostenible y mucho más personalizada.
Eso sí, nunca olvidemos dos aspectos fundamentales:
revisar siempre el contenido generado por la IA antes de utilizarlo en clase;
proteger la privacidad del alumnado, evitando introducir datos personales en estas plataformas.
Al final, la pregunta no es qué herramienta utilizas. La pregunta clave es: ¿Qué barrera estás eliminando gracias a ella?
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